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Los Negritos de San Blas vuelven a Montehermoso el 2 y 3 de febrero con sus singulares danzas y a la espera de recibir a miles de visitantes

 
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Como novedades, habrá retransmisión en directo de pasacalles y danzas y una matanza al estilo tradicional

Montehermoso se prepara para ver danzar a los “negritos” el viernes 2 y bado 3 de febrero y lo hace con un completo programa que acompaña a esta Fiesta de Interés Turístico Regional desde 2006. La diputada de Turismo y Juventud de la Diputación de Cáceres, Elisabeth Martín Declara, ha acompañado a la alcaldesa de Montehermoso, Rosa Isabel Garrido, y al concejal de Festejos, José Carlos Martín, en la presentación de la programación de esta fiesta para 2024. También han estado presentes el palotero, César Garrido, y dos danzantes del grupo de los negritos, David Lorenzo y Jaime Garrido.

Martín Declara ha explicado que esta fiesta ha ido cada vez a más y supone un impulso para la hostelería y comercio de Montehermoso. Por ello, la Diputación de Cáceres apoya estas fiestas singulares, que son “motor de los municipios”, y lo hace con una inversión de 5.000 euros para cada una de las 30 Fiestas de Interés Turístico de la provincia.

Las danzas de los ocho negritos, las burlas y bufonadas del palotero y la música del tamborilero son los protagonistas de esta fiesta que, tal y como asegura su alcaldesa, “las montehermoseñas y montehermoseños vivimos en la calle y que festejamos con arraigo todos los actos de este patrón: la velá, la venta de cordones para proteger nuestras gargantas y ver danzar a los negritos y al palotero”. Rosa Garrido ha animado a visitar Montehermoso los días 2 y 3 de febrero y ha asegurado que están preparados para la previsible gran afluencia de público por ser fin de semana. Ha anunciado que se va a instalar una carpa municipal más amplia y también habrá retransmisión en directo del pasacalle y danzas para que todas las personas puedan ver con facilidad los actos.

La fiesta de los Negritos de San Blas arranca este año el viernes 2 de febrero por la mañana, con una matanza al estilo tradicional y degustación de carne. Por la tarde, a las 19:30 horas, tendrá lugar la procesión de La Velá por las calles de Montehermoso, con inicio en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y fin en la ermita de San Bartolomé, donde se encuentra la imagen de San Blas. Finalizada la procesión habrá reparto de migas y café para todos los asistentes.

El bado es el día central de la fiesta, con pasacalles, venta de cordones de San Blas y la exhibición de las 17 danzas de “los negritos” en la Plaza de España, a las 13:30 horas. Al son de la flauta y tamboril, los ocho negritos, ataviados con el típico traje de Montehermoso y las caras tiznadas, irán danzando y escenificando distintos pasajes que hacen referencia a temáticas variadas: en el Mambrú se representan las penas de la guerra; en el baile de los oficios se visualiza al prestigio de estas tareas o en el de la culebra, que escenifica el ciclo de la vida. Este es el último año en el que participará César Garrido, integrante del grupo de danzas y palotero casi de manera ininterrumpida desde 1993 y al que todo el mundo conoce en la localidad por este rol.

Previo a las fechas centrales, se llevarán a cabo talleres infantiles en el Colegio Sebastián Martín y se realizará un ensayo general de “los negritos” en la Residencia de Mayores.

Orígenes inciertos y una leyenda

Como ocurre en la mayoría de fiestas singulares y de tradición, la historia y la leyenda, la profano y lo divino se entrelazan, dando lugar una expresión de cultural popular única pero, a su vez, con similitudes en otras fiestas en distintos puntos de la geografía española y del mundo.

Hablan, y explica su alcaldesa, que el origen de las danzas de Los Negritos de San Blas de Montehermoso puede estar alrededor del siglo XVI. Vinculado a ello está la leyenda de una familia muy pobre que cada día de San Blas se acercaba al pueblo a pedir limosna y lo hacía interpretando danzas extrañas que gustaban mucho. Tras 17 años repitiendo esta visita, su repertorio dejó de ser popular, y los integrantes de esta familia decidieron tiznarse la cara para no ser reconocidos. “La idea tuvo tanto éxito que se instauró como una tradición del pueblo y se repite desde entonces”, especifica.

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